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Durante años la carne de cerdo ha sido considerada como un producto grasoso, de baja calidad nutricional, poco saludable, ubicándola así en un lugar secundario dentro de la clasificación de la alimentación saludable.

Sin embargo diversos estudios demuestran que no sólo la carne de cerdo previene de distintas enfermedades sino que además hoy en día, la calidad de su grasa y la cantidad de sus proteínas la hacen una carne adecuada para el estándar deseable de calidad.

A principios del siglo XX, gran parte del cerdo se usaba para producir grasa comestible. Hoy en día, la carne magra reemplaza una buena parte de esa grasa que ha sido reducida casi en un 30% por ciento.

La carne de cerdo se caracteriza por tener un alto grado de grasa cardio saludable. El 65% del total de sus grasas está compuesto por ácidos grasos insaturados, de los cuales, el 45% son OMEGA 9, similares al Aceite de Oliva.

Veamos el contenido de grasas (en gramos) en algunos cortes de uso habitual, cada 100 gramos de carne: